El Reino Unido activó medidas de control tras un fuerte incremento de casos de gripe H3N2, que elevó un 56% las internaciones y presiona a un sistema sanitario ya saturado. El gobierno pidió a quienes presenten síntomas que usen barbijo y se aíslen, intentando evitar alarma social mientras busca frenar la circulación del virus.
Algunas escuelas retomaron protocolos de pandemia —suspensión de actividades y restricciones internas— aunque el Departamento de Educación aclaró que los cierres solo deben aplicarse en situaciones excepcionales. Entre el 24 y el 30 de noviembre, la Agencia de Seguridad Sanitaria registró 107 incidentes respiratorios agudos en centros educativos, 17 vinculados a influenza.
La variante H3N2, una mutación del virus estacional A, circula con fuerza en un contexto de baja inmunidad poblacional reciente. Las autoridades siguen de cerca la situación para evitar que el repunte derive en un escenario más crítico.

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