En una resolución sin precedentes, el Juzgado de Familia N°6 de Córdoba, a cargo de la jueza Marcela Alejandra Menta, dictaminó que la nueva esposa de un padre que lleva más de 8 años sin pagar la cuota alimentaria de su hija adolescente deberá cubrir el pago de forma solidaria hasta que él regularice la deuda.
La adolescente, hija de un matrimonio disuelto en 2016, ha sido sostenida económicamente solo por su madre, quien ha tenido que afrontar sola cada gasto, haciendo trabajos esporádicos. Mientras tanto, el padre —sin trabajo en blanco ni bienes a su nombre— volvió a casarse en 2023, traspasó su patrimonio a su nueva pareja y mantuvo un nivel de vida elevado con ella.
Por qué este fallo hace historia?
Nunca se había hecho antes: es la primera vez que se traslada la obligación a una pareja no progenitora.
La jueza no la considera madre afín, pero entiende que comparte un nivel de vida elevado con alguien que evade sus deberes.
Sienta precedente: otros casos similares podrían activarse a partir de esto.
El Código Civil y Comercial permite que los jueces tomen medidas “razonables” para asegurar que los hijos reciban lo que les corresponde.
Embargos, suspensión del carnet de conducir, y ahora… extensión de responsabilidad a la pareja del incumplidor.
La jueza describió la decisión como un “remedio disuasivo temporal”, que apunta a proteger el derecho alimentario como prioridad absoluta. El padre no tiene bienes a su nombre ni ingresos formales. Ella, sí. La Justicia entendió que la medida es un modo de garantizar los derechos de la adolescente y presionar al padre a cumplir.
Empezar a entender que no hay que desentenderse
Aunque la nueva esposa no tiene vínculo afectivo con la adolescente, ni comparte crianza ni hogar, la jueza la consideró responsable solidaria, aplicando el principio de solidaridad familiar y el deber de contribución dentro del matrimonio. No es madre afín, no ejerce tareas de cuidado, pero comparte los frutos de una vida en común con un hombre que evade sistemáticamente sus responsabilidades. Y eso, según la jueza, no puede ser invisible.
Quizás, al fin, entendamos que desentenderse no es una opción. Porque lo que pretenden dejar detrás también es familia, y cuando hay hijos no hay lugar para hacer borrón y cuenta nueva.



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