El líder de Turf, Joaquín Levinton, protagonizó uno de los momentos más impactantes del Cosquín Rock al ingresar al escenario… en una camilla.
Escoltado por dos asistentes y cubierto con una sábana blanca, mientras sonaban sirenas de ambulancia, el cantante apareció ante la mirada atónita de miles de personas. La sorpresa fue total cuando, ya sobre el escenario, comenzó a entonar “No se llama amor”, desatando la ovación del público.
Con su característico humor, Levinton recordó el delicado episodio de salud que atravesó meses atrás:
“La última vez que me fui de un escenario lo hice en ambulancia, y ahora volví en una ambulancia. Me ahorro el traslado. Espero no tener que volver en bodega”, bromeó.
El 12 de diciembre pasado, el artista había sufrido un infarto mientras se encontraba en un restaurante de la ciudad de Buenos Aires y debió permanecer internado en terapia intensiva.
Sin embargo, este sábado dejó en claro que su recuperación fue exitosa y ofreció un show potente y cargado de energía, reafirmando su vigencia en uno de los festivales más importantes del país.

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