Mensajes intimidatorios y pintadas en instituciones educativas de San Lorenzo y la región encendieron la preocupación. Aunque no hubo hechos violentos, el impacto social y emocional fue profundo.
En las últimas horas, una serie de amenazas difundidas a través de redes sociales y pintadas en establecimientos educativos generaron alarma en San Lorenzo y localidades cercanas. El tema fue abordado en el programa radial “El Muelle”, conducido por el periodista Lucas Maidana por FM 102.9, donde se analizó el alcance de estos episodios y sus consecuencias.
El periodista Santiago Ríos, en su segmento “El Mirador Sanlorencino”, explicó que las intimidaciones aparecieron en al menos seis o siete escuelas de la región. En muchos casos, los mensajes advertían sobre supuestos ataques que se concretarían un día específico, lo que derivó en temor dentro de la comunidad educativa.
La situación se vuelve aún más sensible tras lo ocurrido en la Escuela Mariano Moreno, un hecho sin precedentes que marcó un antes y un después en la percepción de la seguridad escolar.
Ante este escenario, las autoridades activaron protocolos preventivos. Se reforzó la presencia policial en ingresos y egresos de las instituciones, y se realizaron controles dentro de los edificios. A pesar del temor inicial, no se detectaron armas ni situaciones de riesgo concreto.
Sin embargo, el impacto fue evidente: muchas familias decidieron no enviar a sus hijos a clases, especialmente en el turno tarde, como medida de precaución.
Desde el ámbito oficial, remarcaron que este tipo de acciones no deben ser tomadas a la ligera. Las amenazas, incluso si surgen como “bromas” o retos virales en redes sociales, pueden encuadrarse como delitos. En Argentina, a partir de los 14 años existe responsabilidad penal, y los padres también pueden ser responsables en caso de menores.
Para profundizar el análisis, el programa contó con la palabra de la psicóloga Cecilia Silvia Pedro, quien advirtió sobre el rol de las redes sociales en la amplificación de conductas de riesgo. Según explicó, los adolescentes atraviesan una etapa de vulnerabilidad y muchas veces encuentran en internet espacios que potencian emociones negativas o impulsos sin medir consecuencias.
Además, destacó la importancia del acompañamiento adulto: “Los chicos necesitan ser escuchados. Cuando eso no ocurre, buscan respuestas en lugares que no siempre son seguros”, señaló.
En este contexto, el mensaje fue claro: no viralizar contenidos de este tipo, hablar en familia y reforzar el acompañamiento son claves para evitar situaciones que pueden escalar rápidamente.
Desde “El Muelle” se insistió en la necesidad de un abordaje integral, que involucre a escuelas, familias y al Estado, especialmente en lo que respecta a la presencia de equipos de salud mental en las instituciones.
Porque lo que parece una simple broma en redes puede generar miedo real… y consecuencias muy serias.

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