El dúo argentino fue finalista en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, obtuvo el puntaje más alto en la competencia folclórica y conquistó al exigente público chileno.
De hacer fila para ingresar a un reality show a pararse en uno de los escenarios más exigentes de Latinoamérica. La historia parece de película, pero es real. Sergio Prada y Agustín Fantili —conocidos artísticamente como Campedrinos— cumplieron el sueño de llegar al prestigioso Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.
El dúo nació casi de casualidad. Se conocieron esperando para audicionar en un programa de televisión y, en esa charla improvisada, descubrieron que compartían la misma pasión: el folclore. De esa unión surgió también el nombre, que combina sus ciudades de origen, Campana y San Pedro.
Este año ya habían dado un gran paso al consagrarse con el premio Revelación en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Ese reconocimiento los catapultó a un nuevo desafío: representar a la Argentina en Viña del Mar, el certamen musical más importante del continente.
Con una zamba lograron conquistar al temido “Monstruo” de la Quinta Vergara, como se conoce al público chileno, famoso por su exigencia. No solo se ganaron el aplauso, sino que además obtuvieron el puntaje más alto de la competencia folclórica y alcanzaron la final. Fueron los únicos representantes argentinos en esta edición.
“Estamos muy felices de poder compartir nuestra música acá. Es una experiencia inolvidable”, expresaron tras su presentación. Para ellos, pisar ese escenario fue también un viaje a la infancia: recordaron cuando miraban el festival en familia soñando con algún día estar allí.
“Representar a la Argentina es una responsabilidad enorme”, señalaron emocionados, agradeciendo el apoyo del público que los acompañó desde el primer momento.
De una simple fila a los grandes escenarios de la región, Campedrinos demuestra que el destino a veces se escribe con música, esfuerzo y raíces bien argentinas.

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