Un gesto que abrazó a tres niños y emocionó a todo Boca

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Zoe, una pequeña salteña, perdió una pelota muy especial en medio del fervor por la llegada del plantel xeneize a Salta. La solidaridad de dos chicos de Nazareno y el enorme gesto del equipo transformaron la tristeza en una historia con final feliz.

La llegada de Boca Juniors a Salta este lunes 23 de febrero revolucionó a los hinchas. Desde temprano, cientos de fanáticos se acercaron al hotel Sheraton con la ilusión de llevarse una foto, un saludo o una firma de sus ídolos, en la previa del encuentro por la Copa Argentina.
Entre ellos estaba Zoe, una niña salteña que llevaba una pelota muy especial. Había llegado desde Buenos Aires gracias al esfuerzo de su familia y ya tenía la firma de Marcos Rojo. Con enorme ilusión, logró acercarse al mediocampista Tomás Belmonte para sumar también su autógrafo.

Pero en medio de la multitud y la euforia, el jugador arrojó la pelota hacia el grupo de hinchas y la pequeña no logró atraparla. La emoción se convirtió en tristeza en cuestión de segundos.
El medio salteño Qué pasa Salta, compartió lo sucedido en sus redes sociales y la historia tomó un giro inesperado. Desde Nazareno, un pequeño pueblo de La Quiaca ubicado a unos 600 kilómetros de la capital provincial, dos niños respondieron al pedido: la pelota estaba en su poder y querían devolverla, aunque no sabían cómo hacerla llegar.

El gesto de los chicos conmovió a todos. Y cuando el plantel xeneize conoció lo ocurrido, decidió sumar un capítulo aún más especial. Como muestra de cariño hacia Zoe, Belmonte y sus compañeros le regalaron la camiseta utilizada durante la jornada, firmada por todo el equipo. Además, le entregaron la pelota oficial del partido, también con las firmas del plantel.

La historia no terminó allí. Después de recibir semejante sorpresa, Zoe decidió avisarles a los niños de Nazareno que la pelota que aún conservaban podía quedarse con ellos como regalo.
Así, lo que comenzó como un momento de tristeza terminó uniendo a tres chicos que no se conocían, pero que comparten los mismos colores. Un final feliz donde la inocencia y la solidaridad demostraron que, a veces, el fútbol es mucho más que un resultado.

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