Tragedia en el fútbol: la cardióloga María Lidia Mariani explicó por qué un golpe en el pecho puede provocar un paro cardíaco

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La cardióloga María Lidia Mariari explicó en su columna en Con Voz  cómo se produce el Commotio cordis, fenómeno poco frecuente, por qué cada minuto cuenta ante una emergencia y la importancia de que las canchas cuenten con desfibriladores y personal preparado para actuar.

La muerte de un joven futbolista de 30 años en España, luego de recibir un golpe en el pecho durante un partido, generó conmoción y volvió a poner en primer plano la importancia de conocer cómo actuar ante una emergencia cardíaca.

En su habitual espacio en FM 102.9, la cardióloga María Lidia Mariari explicó que el episodio podría corresponder a un fenómeno conocido como commotio cordis, una alteración eléctrica del corazón que puede desencadenarse por un impacto brusco en el tórax.

La especialista aclaró que no cualquier golpe en el pecho provoca una consecuencia de este tipo. Se trata de una situación extremadamente poco frecuente, que depende de que el impacto coincida con un instante muy específico del ciclo eléctrico del corazón.

¿Qué es la commotio cordis?

Mariari explicó que el corazón tiene una actividad eléctrica organizada: se estimulan primero las aurículas, luego los ventrículos y posteriormente se produce un período de recuperación antes del siguiente latido.

En ese proceso existe una ventana de vulnerabilidad muy breve. Si un golpe impacta justo en ese momento, puede desencadenar una alteración grave del ritmo cardíaco y provocar un paro cardiorrespiratorio.

“Son 20 milisegundos. Miren lo que les estoy diciendo: 20 milisegundos antes o 20 milisegundos después, esto no pasaba”, explicó la cardióloga para dimensionar lo excepcional del fenómeno.

La profesional remarcó que se trata de una desgracia poco habitual y que no debe interpretarse como una consecuencia frecuente de los golpes que pueden producirse durante la práctica deportiva.

RCP: actuar rápido puede salvar una vida

Uno de los puntos centrales de la columna fue la importancia de la asistencia inmediata. La cardióloga señaló que, ante una persona que pierde el conocimiento y no respira normalmente, es fundamental comenzar rápidamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) cuando esté disponible.

Según explicó, el tiempo es determinante: existe una ventana muy corta para intervenir y reducir el riesgo de que la persona sufra consecuencias neurológicas graves.

Durante la charla, también se planteó una duda habitual: ¿qué ocurre si la persona sufrió un accidente y podría tener una fractura? ¿Conviene hacer RCP o se puede empeorar una lesión?

La respuesta de Mariari fue clara: ante la sospecha de un paro cardíaco, no hay que demorar la asistencia por temor a una posible fractura. La prioridad es iniciar las maniobras de reanimación y pedir ayuda de emergencia.

La especialista propuso dedicar una próxima columna a explicar de manera sencilla cómo realizar RCP, para que más personas puedan reconocer una situación de urgencia y sepan cómo actuar.

La seguridad en las canchas, una responsabilidad fundamental

El caso también abrió una reflexión sobre las condiciones de seguridad en los estadios y campos de juego. Mariari consideró fundamental que las canchas cuenten con accesos adecuados para el ingreso de ambulancias, desfibriladores y personal capacitado para responder ante una emergencia.

En el intercambio radial se cuestionó que, en el episodio ocurrido en España, el jugador fuera trasladado fuera del campo antes de recibir asistencia, lo que habría provocado una pérdida de tiempo valioso. La cardióloga destacó que, ante una situación de este tipo, la atención debe comenzar inmediatamente y en el lugar donde se encuentra la persona, siempre que las condiciones lo permitan.

Además, dejó un mensaje sobre la violencia en el deporte. Señaló que las acciones bruscas y los golpes innecesarios pueden tener consecuencias muy graves, incluso cuando no existe intención de lastimar.

“Uno tiene que tratar de inculcar en los niños y en los jóvenes que toda acción puede tener consecuencias severas”, expresó.

La columna de María Lidia Mariari dejó una enseñanza que trasciende el caso puntual: conocer las maniobras de RCP, contar con desfibriladores y estar preparados para actuar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

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