Stella Maris Sandoval: «Escribir es otra forma de abrazar»

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En el mes de las letras argentinas, donde confluyen el Día del Escritor (13 de junio) y el Día Nacional del Libro (15 de junio), la voz de Stella Maris Sandoval se vuelve aún más significativa. Invitada al bloque radial Honrar la Vida que conduce Miriam Cosenza en Nueva Estrella, la reconocida escritora sanlorencina emocionó a la audiencia al compartir su historia, su vínculo con la escritura y su profunda sensibilidad social.

Escribir es otra forma de abrazar”, dijo con ternura Stella, explicando que la palabra escrita tiene el poder de contener, de conectar, de hacer sentir acompañado al otro. Así como un abrazo físico transmite amor y consuelo, una página puede sostener a quien la lee desde el alma misma de quien escribe.

El amor por los libros nació en su infancia, en las voces de cuentos que su madre le narraba cada noche. “Esos relatos eran un abrazo”, recordó. Aquellas primeras lecturas fueron el comienzo de un camino que hoy continúa con obras que se gestan desde lo más íntimo de su memoria y compromiso con la verdad.

Sandoval compartió fragmentos de su relato La cocina, un texto que entre aromas de tortas fritas y migas de pan fresco, denuncia los silencios obligados y las heridas de la última dictadura militar. Allí, la cocina no solo es un refugio, sino también un símbolo de resistencia, un lugar donde se amasaba la libertad mientras afuera todo parecía oscuro.

También habló de sus inicios como escritora adolescente, motivada por el dolor ajeno, por la injusticia, por las palabras que necesitaban ser dichas en tiempos donde el silencio era impuesto. Con emoción recordó a docentes que marcaron su camino y mencionó con respeto a figuras como Cortázar y Neruda, cuyas obras fueron perseguidas, pero jamás olvidadas.

Hoy Stella sigue escribiendo, organizando concursos como Eróti K mente —una propuesta de poesía erótica cuidada y profunda— y preparando nuevos libros como Memorias abiertas: Informe secreto, donde, asegura, la literatura sigue siendo una trinchera y un abrazo.

La entrevista cerró con un deseo: que la palabra siga viva, que los libros no se callen y que, como dice la canción que citó, “el sol vuelva a cantar como las cigarras después de un año bajo la tierra”.

 

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