En una charla exclusiva con Miguel Martos, periodista de Bahía Blanca, Sandra Moreno en su programa radial «Nunca es Tarde» tuvo la oportunidad de conocer cómo se encuentra la ciudad tras la devastadora inundación que azotó a la región. A pocos días de los terribles acontecimientos, Martos nos contó en detalle cómo está la situación, los avances que se han logrado y los desafíos que aún enfrentan los ciudadanos de esta ciudad costera.
«Una semana parece una eternidad para algunos, y para otros, muy poco, dependiendo del punto de vista», comenzó Martos, quien explicó que, aunque se ha avanzado en algunos aspectos, la infraestructura de la ciudad aún necesita mucha reparación. De los 15 puentes que atraviesan el canal Maldonado, epicentro de las inundaciones, solo 5 están en condiciones de operar.
La situación de la población es compleja. A pesar de la solidaridad de la comunidad, hay un comportamiento curioso entre los habitantes: mientras muchos se han volcado a ayudar, colaborando con donaciones y organizando operativos de rescate, otros, de manera insensible, se acercan a los lugares devastados para tomar fotos de la tragedia, una actitud que Martos califica como «peculiar», y refleja la desconexión de algunas personas frente al sufrimiento de los demás.
Un tema crucial que preocupaba a los ciudadanos era la posibilidad de conseguir productos de primera necesidad. Martos nos informó que la cooperativa obrera, la cadena de supermercados más grande de Bahía Blanca, ha reabierto progresivamente, lo que ha aliviado en parte la situación. Sin embargo, la presencia de agua en varios puntos de la ciudad complicó la reapertura de ciertos comercios, afectando no solo la economía local, sino también a aquellos que dependían de estos servicios para conseguir alimentos básicos.
Además, la delincuencia ha sido otro problema asociado a la tragedia. Martos explicó que en algunos barrios afectados, hubo saqueos, aprovechando el caos generado por la inundación. Por ejemplo, en la zona portuaria de Ingeniero White, muchos supermercados fueron inundados y luego saqueados, lo que obligó a las autoridades a intensificar la vigilancia en estas áreas.
En cuanto al sistema de salud, el periodista destacó que los hospitales han estado funcionando en la medida de lo posible. El Hospital Penna, uno de los más afectados, sufrió daños significativos en sus instalaciones. A pesar de ello, muchas personas heridas o afectadas por la inundación han sido trasladadas a otros hospitales, y las donaciones de elementos de limpieza han sido vitales para que los centros médicos puedan seguir funcionando.
Recuperación de energía eléctrica y la respuesta de las autoridades
Una de las mayores dificultades ha sido la recuperación de la energía eléctrica. Según los informes oficiales, un 77% de la ciudad ya tiene electricidad, pero el centro sigue siendo una de las zonas más afectadas, lo que ha complicado el regreso a la normalidad para muchas familias y comercios.
En cuanto a las visitas de autoridades nacionales y provinciales, Martos mencionó que, aunque hubo presencia del presidente y otras figuras políticas, la situación se vio envuelta en polémicas. Las críticas surgieron respecto a la cantidad de tiempo que estos políticos pasaron en la ciudad y a la forma en que se manejaron las visitas, una situación que, según el periodista, refleja la desconexión entre la política y la realidad de los ciudadanos afectados.
El futuro de Bahía Blanca
Si bien la solidaridad ha sido un pilar fundamental para enfrentar la catástrofe, Martos concluyó con un análisis más sombrío: la reconstrucción de Bahía Blanca tomará tiempo, y la situación aún no está bajo control. La ayuda de los ciudadanos y la respuesta rápida de los organismos nacionales han sido fundamentales, pero la ciudad sigue enfrentando grandes desafíos, tanto en infraestructura como en la recuperación emocional de los habitantes.
El periodista advirtió que, aunque la solidaridad sigue siendo fuerte, el riesgo es que el interés por la ciudad disminuya con el paso del tiempo. En unas semanas, las noticias sobre Bahía Blanca podrían ser reemplazadas por otras de menor relevancia, y la ciudad, aunque ya no esté en la mirada nacional, aún necesitará apoyo para recuperar lo que ha perdido.
Este desastre ha puesto en evidencia las fragilidades de las infraestructuras y la necesidad de tomar medidas más efectivas en cuanto a prevención y respuesta a emergencias. Sin embargo, lo más importante ahora es la recuperación de los hogares y la vida cotidiana de los ciudadanos que, a pesar de todo, siguen luchando por salir adelante.
Bahía Blanca, hoy más que nunca, necesita el compromiso de todos para reconstruirse y mirar hacia el futuro.

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