El intendente repasó la gestión 2025 y presentó proyectos para 2026, mientras vecinos y prensa cuestionaron las limitaciones del recinto.
Con el inicio del período de sesiones ordinarias, el Concejo Municipal de San Lorenzo puso en marcha el año legislativo 2026 en una jornada marcada tanto por los anuncios de gestión como por cuestionamientos en torno a la accesibilidad y la participación ciudadana.
La apertura se llevó a cabo el lunes por la noche, cumpliendo con los plazos establecidos por la ley, que indica que el período debe comenzar durante el mes de marzo. El acto incluyó el izamiento de la bandera y la entonación del Himno Nacional, previo al discurso del intendente, eje central de la sesión.
Durante su exposición, el mandatario realizó un balance de lo actuado en 2025 y delineó los principales ejes de gestión para este año. Entre los puntos destacados, hizo hincapié en el equilibrio fiscal del municipio, asegurando que San Lorenzo mantiene sus cuentas ordenadas y sin endeudamiento.
En materia económica, anunció beneficios impositivos para jubilados y descuentos para contribuyentes que abonen sus tasas de manera anual. También remarcó políticas de incentivo para la radicación de instituciones de salud en la ciudad mediante exenciones fiscales.
En cuanto a infraestructura, adelantó obras de pavimentación en arterias clave, la reparación del puente de calle Berón de Astrada y la expansión de la red de ciclovías. Además, confirmó el recambio total del alumbrado público a tecnología LED.
El área de servicios también tuvo protagonismo, con la ampliación de cloacas en barrios como Islas Malvinas y Norte, y mejoras en la planta de agua potable de barrio Las Quintas.
En educación, se destacó la construcción del Polo Tecnológico Educativo y la inauguración de un nuevo jardín maternal en la zona sur. En salud, se anunció la finalización de la farmacia municipal, la ampliación de consultorios y la incorporación de nuevas unidades de traslado.
Sin embargo, más allá de los anuncios, la jornada estuvo atravesada por críticas vinculadas a la capacidad del recinto del Concejo, que cuenta con un espacio reducido para el público. La situación obligó a instalar una pantalla en el hall de ingreso para que vecinos y trabajadores de prensa pudieran seguir la sesión desde afuera.
También se puso en discusión la falta de accesibilidad para personas con movilidad reducida, ya que el edificio presenta dificultades estructurales para garantizar el ingreso inclusivo.
En este contexto, sectores de la oposición evalúan realizar presentaciones formales para exigir mejoras en las condiciones del recinto y mayor apertura a la comunidad.
El Concejo sesionará de manera ordinaria cada 15 días, aunque el Ejecutivo podrá convocar a sesiones extraordinarias en caso de ser necesario.
El inicio del año legislativo dejó así una doble lectura: por un lado, una batería de proyectos y anuncios para el desarrollo de la ciudad; por el otro, un debate pendiente sobre la accesibilidad y la participación ciudadana en uno de los espacios clave de la democracia local.


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