San Jorge vivió una noche inolvidable en la 32° edición del Festival Folklórico de Fátima

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San Jorge volvió a brillar el pasado 6 de diciembre con una de sus celebraciones más queridas: la 32ª edición del Festival Folklórico de Fátima, una fiesta que ya forma parte del corazón cultural de la región. La noche se presentó ideal, con un cielo despejado y ese clima festivo que anuncia que lo mejor está por venir.

Desde temprano, familias enteras, grupos de amigos y amantes del folclore fueron copando el predio, dispuestos a disfrutar de una grilla llena de talento local y nacional. El escenario se encendió con la frescura de La Clave Trío, la sensibilidad de Ma. Emilia Sotocorno, la fuerza escénica de Orígenes, la magia coreográfica del Ballet Palabras del Alma y la impronta tradicional de Canto Rodado. Y, como toque infaltable, el humor llegó de la mano de Popo Giaveno, que despertó carcajadas y alivió la ansiedad del público en la previa del espectáculo principal.

El festival respiraba tradición, comunidad y alegría: banderas, pañuelos al aire, vendedores ambulantes, familias cenando en reposeras y turistas que se acercaron especialmente para vivir esta fiesta popular que sigue creciendo edición tras edición.

Pasada la medianoche, y con el predio completamente encendido, llegó uno de los momentos más esperados: la presentación del reconocido artista central de la noche. Apenas la banda marcó los primeros acordes, la multitud respondió con una ovación que hizo vibrar el suelo. El cantante desplegó un repertorio cargado de emoción, recorriendo temas emblemáticos de su carrera solista, que este año cumple dos décadas.

Con una energía arrolladora y un vínculo muy cálido con el público, agradeció varias veces el cariño de San Jorge y la fidelidad de quienes siguen acompañándolo en cada gira. “Muy buenas noches San Jorge, es un enorme placer estar aquí y compartir nuestras canciones con ustedes. Ojalá pasemos una noche linda. Bienvenidos”, saludó al inicio, dando paso a un show que combinó potencia vocal, banda afilada y ese toque íntimo que emocionó a todos.

Hubo baile, coros multitudinarios y momentos en los que el predio entero se unió en un mismo estribillo. El cierre fue a pura fiesta, con todo el público de pie y una lluvia de aplausos que lo hizo regresar al escenario para regalar un par de bises más.

La 32ª edición del Festival de Fátima se despidió entre risas, abrazos y una sensación de orgullo compartido. Una fiesta popular que sigue creciendo, que impulsa a los artistas de la región y que cada año reafirma algo que San Jorge ya sabe: este festival no es solo un evento… es una tradición que late fuerte en el corazón del pueblo.

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