Pedrito Liali Bompar, quien padece osteogénesis imperfecta tipo III severa, contó cómo vivió su primera experiencia en un triatlón y dejó un mensaje inspirador para otros niños.
La historia de Pedrito Liali Bompar es una de esas que emocionan y dejan huella. Con valentía, esfuerzo y una enorme sonrisa, el niño participó de su primer triatlón y compartió cómo fue atravesar cada etapa de la competencia.
Pedrito padece osteogénesis imperfecta tipo III severa, una patología poco frecuente conocida popularmente como “huesos de cristal”, que se caracteriza por una extrema fragilidad ósea. Aun así, eso no fue un impedimento para animarse a vivir una experiencia deportiva inolvidable.
“Al inicio tenía miedo”, confesó al recordar los momentos previos a la largada. La incertidumbre y los nervios estuvieron presentes, especialmente en el comienzo de la prueba. Sin embargo, a medida que avanzaba, esas sensaciones fueron dando paso a la emoción y la alegría.
Durante el tramo de natación, admitió que el miedo volvió a aparecer, pero logró superarlo. Luego, en la bicicleta, el esfuerzo físico se hizo sentir, aunque el acompañamiento y las ganas de llegar lo impulsaron a seguir adelante. “Después vino la emoción”, relató.
El momento más esperado fue el final: cruzar la meta. Allí, la satisfacción fue total. “Ahí fue lo mejor”, expresó, reflejando la felicidad de haber completado el desafío.
Consultado sobre si volvería a participar, respondió entre risas que por ahora fue “la única”, aunque dejó abierta la posibilidad de repetir la experiencia más adelante.
Antes de despedirse, Pedrito dejó un mensaje claro y poderoso para otros niños que sueñan con animarse al deporte:
👉 “Que no tengan miedo”.
Su testimonio es un ejemplo de coraje, inclusión y superación, y demuestra que el deporte puede ser un espacio donde los límites se transforman en oportunidades.



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