«Mi hija no pudo ver la película que eligió»: el reclamo de una madre que expone las barreras invisibles que aún enfrenta la discapacidad

autismo en cine
imagen para ilustrar
COMPARTIR

Laura Junco relató en El Muelle la difícil experiencia que vivió junto a su hija, una mujer sorda y con autismo, durante una función de cine. Más allá del error en la proyección, cuestionó la falta de preparación y empatía para garantizar una verdadera inclusión.

Lo que debía ser una salida para disfrutar terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante. Laura Junco, vecina de Puerto General San Martín, compartió en el programa radial El Muelle el momento que atravesó junto a su hija María, una mujer de 34 años con hipoacusia y autismo, durante una función de cine.

Según relató, habían comprado con anticipación entradas para ver una película en versión subtitulada, condición indispensable para que María pudiera seguir la historia. Sin embargo, al comenzar la proyección descubrieron que la función estaba doblada al español.

Aunque para muchos podría parecer un simple error técnico, para ellas la situación tuvo un impacto mucho mayor.

«Mi hija había planificado esa salida, sabía qué película iba a ver y confiaba en que todo iba a desarrollarse como estaba previsto. Cuando eso cambia de golpe, aparecen la ansiedad, la frustración y la desorientación», explicó Laura.

Más que una película

María disfruta especialmente del cine, de las historias de Marvel, los mangas y las películas animadas. Es una de las actividades recreativas que comparte con su familia y que le permite integrarse socialmente.

Por esa razón, Laura aclaró que no estaban pidiendo un trato especial.

«Compré exactamente la función que el cine ofrecía. No pedí una proyección exclusiva ni un favor. Simplemente esperaba recibir el servicio que había contratado», sostuvo.

Cuando advirtió el error, se dirigió al personal del complejo. Los empleados reconocieron la equivocación y le ofrecieron asistir otro día a una función subtitulada, además de entregarle un voucher de cortesía.

Sin embargo, para Laura el problema iba mucho más allá de una compensación.

La discapacidad también necesita previsibilidad

Durante la entrevista explicó que las personas con autismo necesitan anticipar las situaciones y sostener ciertas rutinas para evitar episodios de angustia.

En medio de la función, María se mostró inquieta, salió varias veces de la sala y tuvo dificultades para comprender por qué aquello que esperaba desde hacía días no estaba ocurriendo.

«Para muchas personas puede ser una anécdota. Para nosotros no. Hay situaciones que requieren tiempo para ser explicadas y procesadas», expresó.

Una inclusión que todavía tiene deudas

Laura señaló que este tipo de situaciones se repiten con frecuencia en distintos ámbitos y que muchas veces las familias deben explicar una y otra vez cuáles son las necesidades de las personas con discapacidad.

«No tendríamos que estar mostrando permanentemente nuestra condición para que se respeten nuestros derechos. Primero somos clientes, ciudadanos y personas. Después vienen las particularidades de cada uno», reflexionó.

Incluso recordó otra experiencia ocurrida en un patio de comidas, donde el número de pedido nunca apareció en la pantalla electrónica, dificultando que su hija pudiera retirar su compra por sus propios medios.

Un llamado a generar conciencia

Para Lucas Maidana, el testimonio invita a reflexionar sobre la importancia de construir espacios verdaderamente accesibles, donde la inclusión no dependa únicamente de la buena voluntad de quienes atienden, sino también de protocolos claros, capacitación y empatía.

Laura concluyó que pequeños errores pueden convertirse en grandes obstáculos cuando no se contempla la realidad de las personas con discapacidad.

«Con pequeñas acciones se pueden hacer grandes cambios. Lo importante es que estas situaciones sirvan para aprender y para que no vuelvan a repetirse», afirmó.

Su historia deja una enseñanza que trasciende el episodio vivido en el cine: la verdadera inclusión comienza cuando la sociedad deja de pedir explicaciones y empieza a garantizar derechos.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*