“El equilibrista”, el unipersonal que ya recorrió decenas de ciudades y conmovió a miles de espectadores, llega a la región con una propuesta íntima, humana y profundamente reflexiva.
En una entrevista realizada en el programa radial “La Previa” (FM 102.9), conducido por Laura Arancibia y Silvana Magnano para Nueva Estrella Medios, el actor Mauricio Dayub compartió el significado que tiene para él seguir recorriendo el país con “El equilibrista”, una obra que, con el paso del tiempo, se transformó en algo más que teatro.
Con más de 850 funciones y un recorrido que abarca 72 ciudades, la propuesta mantiene intacta su esencia: contar una historia que nace de lo personal pero que, inevitablemente, se vuelve colectiva.
Una historia que se vuelve propia
“El equilibrista” no apela a grandes efectos ni a lo espectacular. Su fuerza está en otro lugar: en la palabra, en la memoria y en la emoción.
Durante la charla, Dayub dejó en claro que cada función es distinta, porque cada público la atraviesa desde su propia historia. Lo que sucede en escena no se agota en el relato, sino que continúa en quien escucha, en quien recuerda, en quien se identifica.
La obra propone detenerse, aunque sea por un momento, en medio del ritmo cotidiano, y preguntarse por esas decisiones que marcan la vida, por los vínculos que nos sostienen y por los sueños que, a veces, quedan en pausa.
El valor de lo auténtico
En tiempos donde lo inmediato parece imponerse, Dayub sostiene una apuesta distinta: la de lo genuino.
Sin necesidad de artificios, la obra logra una conexión directa con el espectador. Hay algo en esa sinceridad, en esa forma de narrar sin máscaras, que genera una cercanía poco frecuente.
Lejos de buscar deslumbrar, “El equilibrista” invita a reconocer(se). A encontrar, en una historia ajena, algo propio.
Un recorrido que se renueva en cada función
A lo largo de estos años, el actor fue construyendo un vínculo muy particular con el público. No se trata solo de interpretar un texto, sino de compartir una experiencia.
Cada ciudad, cada sala, cada espectador aporta algo diferente. Y en ese intercambio, la obra sigue creciendo.
Una invitación a vivir el teatro desde otro lugar
La llegada a San Lorenzo abre una nueva oportunidad para quienes aún no la vieron y también para quienes deseen volver a encontrarse con ella.
Porque “El equilibrista” no es solo una obra para ver, sino una experiencia para transitar. Una de esas historias que, de alguna manera, continúan después de que termina la función.


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