En una contundente declaración durante una actividad clave en el SOEPU, Mauricio Brizuela, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Química y Petroquímica, lanzó una advertencia grave sobre la inminente crisis que enfrenta la industria local. «En la cadena de distribución se suman más actores, lo cual va a ser un aumento de precios que no dejará fuera del mercado a los trabajadores», afirmó, subrayando el impacto que el aumento de precios tendrá en la población.
Brizuela destacó que la situación no solo afecta a su planta, sino que repercute en «siete u ocho matrices productivas» de la región, incluyendo sectores como la automotriz, la pintura y la construcción. Con un tono de preocupación, explicó que el cierre de la planta química podría «destruir la matriz industrial de Santa Fe».
En medio de un contexto económico complicado, recordó que en 2021 la empresa ya había intentado cerrar, pero gracias a una intervención provincial y nacional, se pudo frenar. Sin embargo, la sombra de un nuevo intento de cierre se cierne sobre los 120 puestos de trabajo que representa la planta. «No somos optimistas, pero es fundamental abrir el diálogo con todos los partidos políticos», subrayó Brizuela.
El llamado a la unidad fue un tema recurrente en su discurso. «La lucha es colectiva. Necesitamos unir fuerzas para defender nuestros derechos y mantener la producción», instó, enfatizando que no hay tiempo que perder ante la amenaza que enfrentan cientos de familias.
Brizuela concluyó su intervención recordando que el momento es crítico y que la responsabilidad recae tanto en el gobierno provincial como en el nacional. «Hay que actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde», advirtió, dejando claro que el futuro de la industria y el sustento de muchas familias están en juego.



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