El boxeador sanlorencino cayó por decisión unánime en Montreal, pero dejó una muestra de coraje ante un rival medallista olímpico.
En el boxeo, no todas las noches se miden en victorias. Algunas se miden en coraje, entrega y dignidad arriba del ring. Y eso fue lo que mostró el sanlorencino Alexis Camejo este jueves 5 de febrero en Montreal, donde enfrentó uno de los desafíos más exigentes de su carrera profesional.
En el Cabaret du Casino de Montreal, Camejo cayó por decisión unánime ante el canadiense Wyatt Sanford, reciente medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024, en un combate pactado a seis asaltos que exigió lo mejor de ambos púgiles.
Desde el inicio, el local impuso condiciones. Sanford utilizó su mayor alcance, velocidad y precisión para dominar las acciones, apoyado además por el impulso anímico de pelear ante su público. Aun así, Camejo nunca dio un paso atrás. Intentó acortar distancias, buscó variantes y sostuvo el combate con valentía y determinación, incluso cuando el trámite se volvía cuesta arriba.
A lo largo de los seis rounds, el sanlorencino mostró hidalguía y corazón, enfrentando a un rival de jerarquía internacional que supo marcar diferencias técnicas. Al finalizar la contienda, los jueces entregaron tarjetas idénticas de 60-54, otorgándole todos los asaltos al boxeador canadiense.
La derrota representó la sexta caída en el récord profesional de Camejo, que ahora queda en 10 victorias, 6 derrotas y 2 empates. Sin embargo, el análisis va mucho más allá del resultado. El argentino aceptó el combate con cambio de rival a último momento, en una categoría superior a la habitual y con una desventaja física cercana a los tres kilos, enfrentando nada menos que a un medallista olímpico en su propia casa.
“Los cobardes no hacen historia”, suele repetir Camejo. Y en Montreal volvió a demostrar que su camino en el boxeo se construye con desafíos, coraje y convicción. Porque hay derrotas que, lejos de derrumbar, fortalecen.


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