La diabetes es una enfermedad que afecta a un número creciente de personas en nuestro país, pero a menudo se la considera silenciosa, ya que sus síntomas pueden pasar desapercibidos hasta etapas avanzadas. Para profundizar en esta patología, Miriam Cosenza conversó en el programa radial de Nueva Estrella 102.9 » Honrar la Vida» con la doctora Norma Ormeño, endocrinóloga con vasta experiencia en el tratamiento de esta enfermedad.
La doctora Ormeño inicia enfatizando que, efectivamente, la diabetes puede considerarse silenciosa, aunque existen ciertos signos que pueden alertar a los pacientes. “La sed excesiva, la necesidad de orinar con frecuencia y la pérdida de peso inesperada son los principales síntomas que deberían llamar la atención. Estos pueden asustar a la persona, ya que podría pensar que hay una enfermedad grave detrás”, explica.
En términos de grupos etarios, la doctora aclara que la diabetes no discrimina y puede presentarse en todas las edades. “El tipo 1, generalmente diagnosticado en la infancia, se produce cuando el páncreas se agota de manera abrupta. En contraste, el tipo 2 se desarrolla gradualmente y suele estar ligado a factores como la edad, la obesidad y el sedentarismo”, detalla.
Ormeño menciona que, si bien se clasifica a la diabetes en tipos 1 y 2, la realidad presenta un abanico más complejo de casos. “Hay pacientes que pueden presentar características de ambos tipos, lo que ha llevado a cuestionar esta clasificación tradicional. La clave radica en la función del páncreas y en identificar cómo se presenta la enfermedad en cada paciente”, agrega.
Una de las partes más importantes de la conversación gira en torno a la posibilidad de cura de la diabetes. La doctora es clara: “Por ahora no hay cura para la diabetes. Si bien se están investigando tratamientos como trasplantes de células madre, la forma más efectiva de lidiar con la enfermedad es a través del control y la modificación del estilo de vida”.
La prevención, según la especialista, es fundamental. “Adoptar una alimentación saludable, realizar actividad física regular y evitar el consumo de alcohol y tabaco son pilares que pueden ayudar a prevenir la diabetes, sobre todo en aquellas personas con antecedentes familiares”, recomienda.
No obstante, el desafío radica en que, a menudo, los pacientes pueden no asumir la gravedad de su condición. “El hecho de que la diabetes sea silenciosa lleva a muchos a creer que no les afecta con la seriedad que debería. Hay que recordar que esta enfermedad puede tener complicaciones severas, como problemas visuales o renales, que se presentan cuando la enfermedad ya está avanzada”, alerta.
La doctora Ormeño también menciona la importancia del apoyo psicológico en el tratamiento de la diabetes, especialmente para los pacientes más jóvenes. “Asumir que uno tiene una enfermedad crónica puede ser complicado. Es esencial que el paciente se sienta acompañado y que entienda que su compromiso con su salud es fundamental”, recalca.
Finalmente, la doctora concluye con un mensaje claro: “Nadie se cura de la diabetes, pero puede tener una vida plena si se compromete con su tratamiento y modifica sus hábitos. La información y la consulta con profesionales capacitados son herramientas esenciales para enfrentar esta enfermedad”.
La diabetes, como muchas otras enfermedades crónicas, exige de quienes la padecen una constante autoconversación y un manejo proactivo de su salud. Es crucial que la información fluya y que se fomente un entorno de apoyo que permita a los pacientes entender y asumir su condición. La educación y la toma de conciencia son las mejores armas en la lucha contra esta enfermedad silenciosa.

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