La industria de la indumentaria atraviesa un momento complejo por la baja del consumo. Empresas advierten por acumulación de stock, dificultades para cobrar y ajustes en el empleo.
La industria textil y de la indumentaria continúa atravesando un escenario complicado en Argentina. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de ropa registraron una caída del 7% durante el segundo bimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado.
El informe refleja una situación preocupante para el sector, que acumula 26 relevamientos con resultados negativos en los últimos 28 períodos analizados. La principal causa señalada por los empresarios es la falta de consumo, un problema que afecta al 81% de las firmas consultadas.
La retracción de las ventas también impacta en la rentabilidad. Nueve de cada diez empresas indicaron que no pueden trasladar a los precios los aumentos de costos y salarios, lo que reduce considerablemente sus márgenes de ganancia.
Otro dato que genera alarma es el crecimiento del stock acumulado. Más de la mitad de las empresas aseguró tener exceso de mercadería sin vender, una cifra que duplicó los registros del año anterior.
La situación también repercute en la cadena de pagos. Cada vez más compañías enfrentan demoras en los cobros, dificultando el funcionamiento diario de los negocios y la planificación financiera.
En este contexto, varias firmas comenzaron a aplicar medidas de ajuste laboral. Entre las estrategias más frecuentes aparecen la no reposición de empleados que dejan sus puestos y, en algunos casos, despidos directos.
Desde el sector advierten que la recuperación dependerá en gran medida de una reactivación del consumo interno, considerado hoy el principal desafío para la industria de la indumentaria en todo el país.

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