La diputada nacional Juliana Santillán quedó en el centro de la polémica luego de publicar un mensaje en su cuenta oficial de X (ex Twitter) en el que cometió un error conceptual al referirse a la Nochebuena del 24 de diciembre como “Nochebuena de Resurrección”, una expresión que no existe dentro del calendario ni de la tradición cristiana.
El posteo, realizado en el marco de las celebraciones de este fin de año, rápidamente llamó la atención de usuarios en redes sociales, quienes advirtieron la confusión entre dos acontecimientos centrales del cristianismo: la Nochebuena, que conmemora el nacimiento de Jesús, y la Resurrección, que corresponde a la Pascua y se celebra en una fecha completamente distinta, vinculada a la Semana Santa.
La publicación se viralizó en pocas horas y generó una oleada de comentarios, memes y críticas, tanto desde sectores opositores como desde usuarios sin afiliación política, que señalaron el error como una muestra de desconocimiento cultural y religioso por parte de una funcionaria pública.
Hasta el momento, la diputada Santillán no realizó aclaraciones ni rectificaciones públicas sobre el contenido del mensaje. Sin embargo, el episodio reavivó el debate sobre el uso responsable de las redes sociales por parte de dirigentes políticos y la importancia de la precisión en las comunicaciones institucionales, especialmente en fechas de alto valor simbólico para amplios sectores de la sociedad.
El hecho se suma a una serie de situaciones recientes en las que declaraciones o publicaciones en redes de referentes políticos generaron controversia y repercusión pública, evidenciando cómo el uso de plataformas digitales se ha convertido en un espacio central —y muchas veces riesgoso— de la comunicación política contemporánea.

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