General Motors concretó en los últimos días la desvinculación de 90 trabajadores en su planta de Alvear, ubicada a 14 kilómetros de Rosario, mediante un esquema de retiros voluntarios. Las cesantías no constituyen un episodio aislado, sino la continuidad de una reducción sostenida de la dotación laboral, que viene profundizándose desde hace al menos dos años.
A comienzos de 2024, la automotriz contaba con más de 1.000 empleados, mientras que actualmente la cifra desciende a unos 600, lo que implica una disminución cercana al 50%. La empresa mantiene desde 2022 una única línea de producción centrada en el Chevrolet Tracker, un modelo con fuerte perfil exportador. Sin embargo, la marcada caída de ventas en Brasil, principal destino del vehículo, afecta de manera directa el nivel de actividad.
Desde el gremio de mecánicos, Smata, informaron a El Ciudadano que los retiros fueron acompañados por un incentivo económico elevado, equivalente a alrededor del 120% de las indemnizaciones correspondientes por ley. El sindicato señaló además que todos los trabajadores que aceptaron el acuerdo cuentan con al menos 15 años de antigüedad, y que la empresa no incorpora personal desde hace un tiempo considerable.
La situación genera preocupación entre los empleados y el sector, ya que la disminución de la plantilla evidencia las dificultades que enfrenta la automotriz en un contexto regional de ventas deprimidas. Los representantes sindicales advierten que la continuidad de este escenario podría comprometer aún más el nivel de empleo y la actividad productiva en la zona.

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