“Estamos perdiendo soberanía”: fuerte advertencia sobre el futuro del río Paraná y la Hidrovía

Gentileza Jan De Nul
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En su columna de análisis en El Muelle, Santiago Ríos reflexionó sobre la nueva concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay, el impacto ambiental de los futuros dragados y el rol estratégico que cumple el río más importante de la región en el comercio internacional.

El río Paraná vuelve a estar en el centro del debate. No solo por su importancia económica y productiva para la región, sino también por las decisiones políticas que definirán su futuro durante los próximos 25 años.

Durante su participación en el programa radial El Muelle, que conduce Lucas Maidana por FM 102.9 para Nueva Estrella Medios, el analista Santiago Ríos abordó la reciente preadjudicación de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay y planteó una reflexión sobre la soberanía, el impacto ambiental y el modelo de gestión del principal corredor fluvial del país.

«Estamos hablando de uno de los ríos navegables más importantes del mundo y de una vía estratégica para el comercio internacional», señaló.

Una autopista fluvial clave para la economía

Ríos explicó que el Paraná funciona como una verdadera autopista naval por donde circula gran parte de las exportaciones argentinas, especialmente los granos y derivados agroindustriales que salen desde los puertos del cordón industrial santafesino.

La nueva concesión, que podría extenderse durante los próximos 25 años, quedaría en manos de una unión transitoria conformada por la empresa belga Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus, especializadas en tareas de dragado, balizamiento y mantenimiento de vías navegables.

Según detalló, la actividad genera cientos de millones de dólares anuales a través del cobro de peajes a las embarcaciones que utilizan la Hidrovía.

El debate por la soberanía

Uno de los puntos centrales de la columna estuvo relacionado con la administración del corredor fluvial.

Ríos recordó que desde mediados de la década de 1990 la gestión de la Hidrovía se encuentra concesionada y cuestionó que una infraestructura estratégica para el país continúe dependiendo de capitales privados y, principalmente, extranjeros.

«Nos preguntamos por qué estas tareas no pueden realizarse con recursos, empresas y tecnología nacional. Es una discusión que vuelve cada vez que se renuevan estas concesiones», expresó.

Además, comparó el caso argentino con otros grandes ríos del mundo, como el Mississippi en Estados Unidos o el Yangtsé en China, donde la gestión y el control permanecen bajo organismos estatales.

La preocupación ambiental

Otro de los aspectos que genera inquietud es la profundización del canal navegable.

La nueva licitación contempla incrementar el calado para permitir el ingreso de embarcaciones de mayor porte, una medida largamente reclamada por sectores exportadores e industriales.

Sin embargo, especialistas y organizaciones ambientales advierten sobre las posibles consecuencias que podría generar la remoción de sedimentos y la alteración del equilibrio natural del ecosistema.

Durante la entrevista, Lucas Maidana remarcó que existe preocupación por el impacto que estas obras podrían tener sobre humedales, lagunas, riachos y reservorios naturales de agua.

«Cuando se modifica el comportamiento natural del río también se alteran ecosistemas que cumplen funciones esenciales para la biodiversidad y para la regulación hídrica», señalaron durante el intercambio.

Punta Quebracho y una reflexión histórica

La columna también recuperó una mirada histórica vinculada a los recientes actos por los 180 años de la histórica batalla de la Batalla de Punta Quebracho.

Para Ríos, el debate actual sobre la Hidrovía y la administración del Paraná guarda relación con las discusiones sobre soberanía que atravesaron a la región durante el siglo XIX.

«Cada vez que pensamos en Punta Quebracho volvemos a preguntarnos quién controla nuestros recursos estratégicos y qué papel ocupa el Estado en esas decisiones», reflexionó.

Un debate que seguirá abierto

La futura concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay promete seguir generando discusiones entre sectores productivos, ambientales, académicos y políticos.

Mientras algunos destacan la necesidad de garantizar competitividad y eficiencia para las exportaciones, otros plantean la importancia de fortalecer la participación estatal y evaluar con mayor profundidad los efectos ambientales de las obras proyectadas.

Lo cierto es que el Paraná, protagonista de la historia y motor económico de la región, vuelve a convertirse en escenario de un debate que excede las fronteras del cordón industrial y alcanza a todo el país.

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