Referentes de centros de jubilados advierten sobre una crisis profunda: ingresos que no alcanzan, medicamentos impagables y ausencia de atención médica en la región.
La realidad de los jubilados en el cordón industrial santafesino se vuelve cada vez más crítica. Así lo expresó Daniel Canoniga , presidente del centro de jubilados químico papelero de Capitán Bermúdez, durante una entrevista en el programa radial El Muelle, conducido por el periodista Lucas Maidana en FM 102.9 para Nueva Estrella Medios.
Con crudeza y sin rodeos, Canóniga describió una situación que golpea de lleno a miles de adultos mayores: bajos haberes, dificultades para acceder a medicamentos y un sistema de salud que no da respuestas.
“Hoy un jubilado tiene que elegir entre comer o comprar remedios. Es invivible”, resumió.
Uno de los principales problemas que atraviesa la región es la falta de centros de internación. Según explicó, localidades como San Lorenzo, Capitán Bermúdez y otras del cordón industrial no cuentan con infraestructura sanitaria suficiente, lo que obliga a trasladarse a Rosario incluso ante urgencias.
“No hay sanatorios, no hay camas. Tenés que salir corriendo a Rosario para cualquier atención”, afirmó, evidenciando una problemática estructural que se arrastra desde hace años.
A esto se suma el impacto económico. Con jubilaciones que rondan los 400 mil pesos, muchos adultos mayores no logran cubrir gastos básicos. La situación se agrava aún más cuando se trata de tratamientos complejos.
“Hay medicamentos que superan el millón de pesos. ¿Cómo hace un jubilado para pagarlos?”, cuestionó.
El referente también señaló las dificultades en la atención médica, con recortes, demoras y profesionales que dejan de atender por falta de pago. En ese contexto, los centros de jubilados de la región comienzan a organizarse para visibilizar el reclamo.
“Somos miles en la zona. Necesitamos respuestas urgentes”, sostuvo.
La problemática no solo afecta a quienes ya están jubilados, sino que interpela a toda la sociedad, ya que —como remarcó Canóniga— todos los trabajadores llegarán a esa etapa de la vida.
Mientras tanto, crece la preocupación y el pedido de soluciones concretas para garantizar algo básico: una vejez digna.

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