La protesta de enfermeras y enfermeros en Plaza San Martín de Rosario sigue creciendo. Lo que comenzó como un reclamo sectorial se transformó en un símbolo de una realidad que golpea de lleno al sistema de salud: salarios bajos, precarización laboral y falta de reconocimiento profesional.
En diálogo radial, Mónica Abregó, integrante del movimiento Enfermería en Marcha, contó que el acampe ya superó los 20 días y que la decisión de sostenerlo fue colectiva.
“Muchos pensaban que el acampe terminaba con la marcha del día 5, pero decidimos continuarlo. Presentamos notas a organismos nacionales, provinciales, municipales y privados con nuestros reclamos”, explicó.
Según detalló Abregó, la protesta tiene tres ejes principales:
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Recomposición salarial. El sector reclama un ingreso cercano a los dos millones de pesos.
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Pase a planta permanente de trabajadores precarizados.
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Aplicación de la Ley de Profesionales de Enfermería, que fue promulgada pero nunca se puso en marcha. “Si esa ley se aplicara, muchos de los problemas que tenemos hoy estarían resueltos”, sostuvo.
La referente de enfermería explicó que una de las realidades más preocupantes es la precarización laboral. “Hay compañeros trabajando con monotributo, otros con contratos COVID que nunca se regularizaron y muchos esperando hace años el pase a planta”, señaló.
Además, describió una situación que se repite en gran parte del sector: el pluriempleo. “Muchos tenemos más de un trabajo y aun así no alcanza. Salimos de una guardia y pasamos por el acampe para acompañar”, relató.
“Hay colegas que pasan días sin comer”
Durante la entrevista, Abregó compartió uno de los momentos más duros del reclamo: la realidad social que atraviesan muchos trabajadores de la salud.
“Es tristísimo decir que tenemos colegas que más de un día pasan sin comer”, afirmó.
En la carpa del acampe intentan sostener al menos una comida diaria con lo que la gente acerca. “Un mate, un café con leche, unas tortas fritas… todo se hace con lo que se aporta”, explicó.
Uno de los gestos que más la emocionó fue el de un grupo de jóvenes que dejó un paquete de arroz. “Nos dijeron: ‘Señora, ¿le dejamos esto?’… Era un paquetito de arroz. Me emocionó hasta las lágrimas”, recordó.
Profesionales que siguen trabajando
Abregó aclaró que la protesta no implica abandono de tareas. “No hay paro. Los compañeros salen de las guardias y pasan por la plaza. Todos seguimos cumpliendo con nuestro trabajo”, aseguró.
Incluso en el acampe, la vocación sigue presente: enfermeras y enfermeros toman la presión arterial a quienes pasan por el lugar. «Somos enfermería. Siempre terminamos cuidando”, dijo.
“Nos llamaron esenciales y ahora descartables”
Para la referente del sector, el problema también es simbólico. “Durante la pandemia nos llamaron esenciales. Hoy sentimos que nos tratan como descartables”, expresó.
Y agregó que la lucha también es por las nuevas generaciones. “Los chicos que hoy estudian enfermería también están peleando por su futuro”, afirmó.
Un pedido directo al gobierno
El objetivo inmediato del acampe es claro: ser escuchados. “Lo primero que pedimos es que nos atiendan. Después veremos la respuesta. Pero hasta que no haya respuesta, el acampe va a seguir”, advirtió.
Incluso dejó un mensaje directo a las autoridades provinciales: “Se olvidaron de los empleados públicos a los que dijeron que iban a cuidar”.
Solidaridad y apoyo de la comunidad
Mientras esperan respuestas, el reclamo se sostiene con la ayuda de la gente. En la plaza siguen juntando firmas de apoyo y reciben alimentos para quienes permanecen en el lugar.
“Si alguien pasa por la plaza y quiere dejar un paquete de fideos o un poco de arroz, lo recibimos con mucho amor”, expresó Abregó.
La carpa, aseguran, seguirá en pie “hasta que haya respuestas”.
Escuchá la entrevista completa:


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