El pasado fin de semana, Damián Ibaldi y Valeria Fernández, profesores del Ballet Comunal de Timbúes «Esperanza Nativa», deslumbraron a todos con su participación en el Festival Nacional de Cosquín, en la provincia de Córdoba. Con muchas horas de ensayo, esfuerzo personal y una gran pasión por el folclore, los bailarines subieron al escenario mayor representando a la provincia de Santa Fe, y regresaron a su localidad con una experiencia que marcará un antes y un después en sus carreras artísticas.
En una entrevista exclusiva para La Previa del Finde, Damián Ibaldi compartió sus sensaciones sobre este gran logro. “Estar ahí, en ese escenario repleto de gente, con tantos amigos y desconocidos que vienen a saludarte, es una sensación única. Es un claro indicio de que lo que hicimos, lo hicimos bien. Aunque la presentación fue breve, hay mucho trabajo detrás”, expresó Ibaldi, destacando el esfuerzo y la dedicación que se requieren para llegar a un evento de esa magnitud.
El camino hasta llegar a Cosquín fue largo y lleno de pruebas. En noviembre, Ibaldi y Fernández se enteraron de que se realizarían audiciones para bailarines y músicos para la delegación santafesina. Fue entonces cuando propuso a Valeria y a los integrantes de su grupo presentarse. Luego de audicionar en distintas ciudades de la provincia como Rosario, Venado Tuerto y Santa Fe, fueron seleccionados entre los 40 bailarines que formaron parte de la delegación. «La audición no solo era para los bailarines, sino también para los músicos, lo que hizo que fuera un proceso bastante federal, con talentos de toda la provincia», contó Damián.
El proceso de preparación fue exigente. Durante semanas, los ensayos se realizaron los sábados y domingos, de 11 a 18 horas, tanto en Rosario como en Santa Fe. En los últimos días, los bailarines se reunieron con la orquesta que acompañaría las coreografías. Ibaldi relató que la idea de las audiciones era ver cómo los bailarines podían resolver coreografías rápidamente, ya que los ensayos fueron cortos pero intensos.
Sobre el impacto de su participación en Cosquín, Damián remarcó que todo el esfuerzo valió la pena: «Fue un sacrificio, especialmente porque tengo tres hijos, y en algunas ocasiones tuvimos que dejarlos con familiares o amigos. Pero al estar allí, viendo la magnitud del evento y el cariño de la gente, todo lo que hicimos tuvo sentido», expresó emocionado. Además, destacó la importancia de representar a la provincia de Santa Fe, y cómo esa conexión con otros artistas de diferentes lugares enriqueció aún más la experiencia.
Cosquín no fue solo una experiencia personal para los bailarines, sino también un momento para reflexionar sobre el amor y el orgullo por la provincia. «Es increíble ver cómo gente de otras provincias habla del folclore y de Santa Fe con tanto amor. Nos damos cuenta de que todos estamos enamorados del lugar donde vivimos», afirmó Damián.
Por otro lado, Ibaldi detalló que esta no fue su primera vez en Cosquín, pero sí lo fue como parte de la delegación oficial de Santa Fe. En su caso, Valeria Fernández ya había participado en la apertura del festival durante diez años, lo que le permitió conocer de cerca la magnitud del evento. Sin embargo, la emoción de estar allí representando a su provincia fue algo incomparable.
Con la mirada puesta en el futuro, Damián y Valeria tienen grandes planes a nivel local y nacional. «Ahora, nos tomamos una pequeña pausa y en marzo comenzamos nuevamente con las clases en Timbúes y en San Lorenzo», comentó Ibaldi. Además, adelantó que tienen en mente participar en certámenes y encuentros nacionales, aunque recalcó que para él lo más importante es que los bailarines aprendan, conozcan nuevos grupos y se expongan a la mirada de jurados, lo que los obliga a mejorar constantemente.
Finalmente, Damián invitó a quienes estén interesados en participar en el ballet a sumarse sin dudarlo: “Lo único que tienen que hacer es anotarse. No importa si no tienen experiencia, el importante es tener ganas de bailar”.
La historia de Damián Ibaldi y Valeria Fernández es un claro ejemplo de cómo la dedicación, el sacrificio y el amor por la danza pueden llevar a grandes logros. Tras su experiencia en Cosquín, no solo dejaron una huella en el escenario mayor, sino también en el corazón de todos los santafesinos que se sienten orgullosos de su talento y de su compromiso con el folclore.

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