Con la llegada de las bajas temperaturas y el impacto de la situación económica, organizaciones sociales de San Lorenzo advierten un fuerte incremento en la demanda de asistencia alimentaria y de ropa de abrigo. En el programa radial El Muelle, el periodista Santiago Ríos analizó la problemática junto al trabajador social Daniel Alzugaray, quien describió una realidad que se profundiza semana tras semana.
El invierno llegó con temperaturas extremas, pero también con una realidad que golpea cada vez a más familias. En la ciudad de San Lorenzo y la región, los merenderos y centros comunitarios registran un crecimiento sostenido en la cantidad de personas que buscan un plato de comida caliente, una merienda o ropa para afrontar el frío.
Durante una nueva edición de El Mirador Sanlorencino, el espacio periodístico del programa El Muelle, el periodista Santiago Ríos abordó la problemática junto a Daniel Alzugaray, trabajador social y coordinador de Casa Pueblo y del Centro Comunitario Enrique Angelelli, dos instituciones que trabajan diariamente con familias en situación de vulnerabilidad.
La asistencia alimentaria aumentó hasta un 35%
Según explicó Alzugaray, en los últimos meses la demanda creció de manera significativa.
«En lo que va del año notamos un incremento de entre un 30 y un 35 por ciento en los pedidos de merienda. Llegan personas que antes nunca habían venido a nuestros espacios y también familias de otros barrios e incluso de Fray Luis Beltrán», señaló.
Los centros comunitarios funcionan en Barrio Mitre y Barrio José Hernández, donde semanalmente entregan leche caliente, facturas, galletitas y otros alimentos a niños y familias.
Sin embargo, la realidad obliga a aumentar permanentemente la cantidad de raciones.
«Ya nos pasó varias veces que la leche se terminó antes de tiempo. Cuando eso ocurre entregamos sachets de leche y alimentos secos para que las familias puedan resolver la merienda en sus casas», explicó.
El frío profundiza la necesidad
Las bajas temperaturas hicieron crecer aún más la asistencia.
Mientras durante el verano muchas familias podían reemplazar una merienda por agua o jugo, en invierno la necesidad de consumir alimentos calientes se vuelve indispensable.
Además de las meriendas, las organizaciones realizan ollas populares mensuales. Incluso allí comenzaron a registrarse situaciones inéditas.
«Antes siempre nos sobraba un poco de comida. Ahora nos pasó que la olla se terminó y todavía quedaban personas haciendo fila. Nunca nos había ocurrido», recordó Alzugaray.
Nuevos perfiles de quienes buscan ayuda
Uno de los datos que más preocupa es el cambio en el perfil de quienes recurren a los espacios comunitarios.
Ya no se trata únicamente de familias históricamente vulnerables.
«Hoy llegan personas que tenían trabajo, hacían changas o vivían de pequeños oficios y que fueron perdiendo ingresos. Muchos pintores, albañiles o trabajadores informales ya no consiguen trabajo porque el consumo cayó y la gente dejó de hacer arreglos en sus casas», explicó el trabajador social.
La falta de empleo formal e informal comienza así a reflejarse directamente en la demanda alimentaria.
Una realidad que también muestran las estadísticas
Durante el informe, Santiago Ríos señaló que los datos locales coinciden con los relevamientos provinciales y nacionales.
Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, casi dos de cada tres niños argentinos reciben algún tipo de asistencia alimentaria, mientras que en el Gran Rosario los merenderos estiman un aumento cercano al 30% en la entrega de raciones respecto al año pasado.
La solidaridad sostiene el trabajo comunitario
Para responder a esta creciente demanda, las organizaciones trabajan junto al Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano de Santa Fe, pero también dependen del compromiso solidario de vecinos, instituciones, clubes e iglesias.
Peñas deportivas, organizaciones barriales y particulares colaboran con alimentos no perecederos, ropa y frazadas, elementos que hoy resultan fundamentales.
«La ropa de abrigo y especialmente las frazadas son de las cosas que más necesitamos. Siempre hacen falta porque muchas familias no cuentan con calefacción y dependen únicamente de una estufa a leña o una garrafa», remarcó Alzugaray.
Cómo colaborar
Quienes deseen realizar donaciones de alimentos, ropa de abrigo o frazadas pueden comunicarse con:
- Centro Comunitario Enrique Angelelli (Barrio José Hernández): Santa Cruz y Gutenberg.
- Casa Pueblo (Barrio Mitre): Catamarca 2626.
También pueden contactarse mediante las redes sociales de Igualando Oportunidades San Lorenzo y Casa Pueblo San Lorenzo, o a través de los teléfonos de ambas instituciones.
Una realidad que interpela a toda la comunidad
Durante el cierre del informe, Santiago Ríos destacó que la situación no puede ser abordada únicamente por el Estado o por las organizaciones sociales.
La articulación entre instituciones, clubes, iglesias, empresas y vecinos aparece como una herramienta indispensable para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Porque detrás de cada plato de comida caliente hay una historia, una familia y una necesidad concreta. Y en tiempos de frío extremo, la solidaridad continúa siendo uno de los recursos más valiosos para tender puentes y sostener a quienes más lo necesitan.

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