Una asamblea universitaria en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) culminó en un violento altercado que dejó como saldo a dos jóvenes detenidos, un militante liberal golpeado y acusaciones cruzadas entre diversos sectores políticos presentes en la comunidad educativa.
El incidente ocurrió durante una asamblea en el hall del edificio ubicado en Pellegrini, donde la comunidad educativa se había congregado para discutir temas relacionados con el financiamiento de la universidad. La tensión se desató cuando Franco Matas, representante de la agrupación Alternativa, conocida por su alineación con el gobierno nacional, realizó un discurso que provocó reacciones enérgicas entre los presentes. Matas se refirió de manera despectiva a quienes critican la situación financiera de la universidad, llamándolos «chorros», lo que generó un clima de confrontación.
Tras su intervención, un joven, identificado por testigos como un miembro de otro grupo político, agredió a Matas desde atrás, desencadenando un forcejeo. La policía, que ya estaba presente en el lugar, intervino y detuvo tanto al presunto agresor como a otro joven que lo acompañaba. Una vez controlada la situación, la asamblea pudo reanudar sus actividades.
Mario Bortolotto, docente de Ingeniería y secretario administrativo del sindicato Coad, describió el incidente como un «tumulto» provocado por el discurso «muy provocador» de Matas. Aclaró que, aunque se había acordado no grabar las exposiciones sin el consentimiento del orador, Matas solicitó ser filmado, lo que generó un clima de animosidad entre los asistentes.
Desde la agrupación Alternativa, Matas defendió su derecho a expresarse en el foro, alegando que la universidad debe ser un espacio donde todas las ideas sean respetadas. Sin embargo, también criticó la reacción de otros sectores, que, según él, intentaron silenciarlo mediante chiflidos e insultos.
Marina Toledo, representante del centro de estudiantes de Ingeniería y militante del Movimiento Nacional Reformista, también condenó la violencia. Afirmó que la asamblea se desarrollaba en un ambiente tranquilo hasta el momento de la agresión, que consideró un acto aislado. Sin embargo, también mencionó que algunos individuos del grupo agresor generaron un ambiente tenso antes del incidente.
La UNR emitió un comunicado en el que anunció la apertura de un sumario de oficio por la «repudiable agresión» sufrida por el estudiante. En el texto, la institución reafirmó su compromiso con la no violencia y prometió aplicar las sanciones más rigurosas si se confirma que el agresor es parte de la comunidad educativa. Asimismo, expresaron su solidaridad con el agredido y ofrecieron apoyo jurídico.
La situación en la Facultad de Ingeniería refleja las tensiones políticas que atraviesan actualmente a la universidad y a la sociedad en su conjunto, marcando un episodio que pone de manifiesto la polarización en el ámbito educativo.

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