Un hombre fue hallado culpable de manipular imágenes de vecinas para crear videos pornográficos falsos. El caso, con más de 80 víctimas, marca un precedente judicial contra la violencia digital de género.
Un hecho inédito en la provincia de Santa Fe tuvo su resolución este miércoles en San Jerónimo Sud, una localidad de apenas 3.000 habitantes situada a 35 kilómetros de Rosario. Un hombre fue condenado tras comprobarse que utilizó inteligencia artificial (IA) para crear y difundir videos sexuales falsos de mujeres del mismo pueblo, una práctica conocida como deepfake.
La investigación comenzó en 2023, cuando una vecina descubrió que su rostro había sido montado digitalmente sobre un video pornográfico. Con el paso de los meses, se detectó que alrededor de 80 mujeres habían sido víctimas de esta manipulación. Según informó Telenoche Rosario (El Tres), el acusado obtenía las imágenes desde las redes sociales de las mujeres y luego generaba los videos con programas de IA, que más tarde compartía en un grupo de Telegram.
Las consecuencias fueron devastadoras. Las víctimas denunciaron haber sufrido daños psicológicos y emocionales profundos, además de conflictos personales, laborales y familiares. Pese a la gran cantidad de mujeres afectadas, solo tres continuaron el proceso judicial hasta el final como querellantes particulares.
El caso se enfrentó a un vacío legal, ya que las leyes argentinas todavía no contemplan de manera específica los delitos cometidos con herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, la jueza Griselda Strólogo, a cargo de la audiencia de conciliación, destacó la importancia del fallo como un precedente histórico.
“El acceso a la Justicia y la tutela jurídica no dependen de una nueva ley, sino de la voluntad de usar las herramientas existentes para garantizar los derechos de las víctimas”, expresó la magistrada durante la audiencia.
Strólogo instó a las mujeres a denunciar la violencia digital de género y subrayó que este tipo de prácticas deben ser visibilizadas para avanzar en la creación de marcos legales adecuados.
La sentencia representa un paso significativo en el reconocimiento judicial de la violencia digital, un fenómeno en crecimiento que combina la exposición pública, la manipulación tecnológica y el daño psicológico sobre las víctimas.

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