La histórica láctea atraviesa una crisis terminal: salarios impagos, plantas paralizadas y un concurso de acreedores sin rumbo. Atilra solicitó la quiebra con continuidad de la explotación.
La cooperativa láctea SanCor, símbolo de la industria nacional durante décadas, enfrenta su momento más crítico. Luego de años de intentos fallidos de reestructuración, con su producción prácticamente paralizada y sin avances en el concurso de acreedores, los trabajadores decidieron tomar una medida drástica: solicitar la quiebra de la empresa.
La decisión fue votada por unanimidad en una asamblea extraordinaria convocada por Atilra (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina) y será presentada formalmente en el juzgado de Rafaela, donde se tramita el concurso preventivo.
A pesar del impacto que conlleva la palabra «quiebra», el pedido no implica un cierre inmediato de SanCor. Por el contrario, se trata de una quiebra con continuidad de la explotación, una figura legal que busca mantener operativas las plantas, preservar los puestos de trabajo y abrir el camino a nuevas alternativas de gestión o el ingreso de inversores.
Salarios impagos y una deuda laboral multimillonaria
En un comunicado difundido tras la asamblea, Atilra denunció que SanCor adeuda sueldos desde abril, el aguinaldo del primer semestre y aportes sociales. Además, destacaron que estos incumplimientos se vienen informando mes a mes a la sindicatura y al juez del concurso, sin respuestas efectivas.
Según el gremio, el pasivo laboral de los últimos cinco meses supera los $14.000 millones, mientras que la deuda preconcursal por créditos laborales reconocidos por la empresa asciende a $69.000 millones, involucrando a 1.860 trabajadores.
“La concursada no respondió ninguna de las más de 2.500 intimaciones de pago cursadas por los trabajadores”, afirmaron desde el sindicato, y remarcaron que la situación refleja una insolvencia patrimonial insostenible y una cesación de pagos que justifica el pedido de quiebra.
Producción mínima y plantas inactivas
La actividad industrial de SanCor está reducida al mínimo. Procesa solo 50.000 litros diarios de leche, una cifra marginal frente a su capacidad histórica. En el último año, perdió 500 empleos y hoy cuenta con apenas 850 trabajadores activos.
El 90% de sus plantas industriales están paralizadas, salvo la de Devoto (Córdoba), que logró una reactivación parcial gracias a un acuerdo técnico de producción a fasón con la firma Elcor, propietaria de la marca Tonadita. Sin embargo, este acuerdo limitado no alcanza para revertir la crisis estructural.
La cooperativa enfrenta además problemas de abastecimiento de materia prima, caída de ventas y pérdida de presencia en góndolas, en un contexto de grave deterioro operativo y financiero.
Concurso sin soluciones
El concurso de acreedores, abierto a comienzos de año, no trajo las respuestas esperadas. Tras la verificación de créditos, el proceso entró en la etapa de impugnaciones, pero SanCor no presentó aún un plan de reestructuración ni avanzó en negociaciones con los principales actores del conflicto.
Frente a este escenario, Atilra reclamó al sindicato nacional y a las autoridades judiciales que activen la búsqueda de inversores o soluciones que garanticen la continuidad de los establecimientos y el sostenimiento del empleo .
“La empresa incumple de manera permanente sus obligaciones alimentarias y de salud con los trabajadores y sus familias. Ya no puede sostenerse”, concluyeron desde el gremio.
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